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¿Vosotros sois la sal ?

Comenzaremos diciendo que salado es el nombre de varios ríos en Argentina, Argentina central; su recorrido es de 1200 km, nace en ojos del Salado, en Los Andes y su desembocadura es en el río Colorado.  Segundo, el más importante en la provincia de Buenos Aires que desemboca en la bahía de San Borombón, es de 700 Kms. de largo. Otro es  el río Salado del Norte, el mayor, de cuenca íntegramente argentina, nace en el nevado de Acay (Salta) a 4900 mts. de altura, cambia su nombre por el de Juramento a causa de las tropas de Manuel Belgrano. En la provincia de Santiago del Estero vuelve a tomar el nombre de Salado pues sus aguas atraviesan terrenos salitrosos. Atraviesa la provincia de Santa Fe y desemboca en el Paraná, su extensión es de 2000 Kms. También hay otros ríos en el extranjero con el nombre de Salado.
Saladero: Es el lugar donde se industrializaba el salado de las carnes, en tiempos remotos, cuando en nuestro país se vendían al extranjero nuestros cueros, habiendo de ellos una gran demanda, y la carne quedaba para los buitres o en estado de putrefacción, hasta que en los años donde se impuso el orden como país comenzaron a inaugurarse saladeros, para la mantención de tanta carne que se desperdiciaba en todo el territorio. Hasta que Don Juan Manuel de Rosas comienza con los primeros saladeros y juntos con ellos la exportación de carnes. Y con esta intromisión de los saladeros, este gobernador de la provincia de Buenos Aires logra dejar la provincia con superávit después de un gran descontrol económico que había dejado Domingo Faustino Sarmiento.
Antiguamente y en los años que Jesús andaba por la tierra, hace mención de la sal en el sentido de la conservación, y muchas veces hemos sido conducidos a pensar que cuando Jesús habló de la sal estaba pensando en un salitral, en un puchero o una ensalada, que se debía sazonar para que sea agradable al paladar.
Cuando El decía:
“Vosotros sois la sal”, Lucas 14:34-35.
En algunas teologías se pretende presentar que cuando Jesús dijo” vosotros sois la sal”, se estaba refiriendo solamente a los discípulos, teniendo ellos por misión salar la tierra.
Sin que ello deje de ser cierto, pues a ellos también se los dijo, pues esta aseveración fue para toda la raza humana, que El, Jesús, “se cargó en sus hombros delante de Dios el Padre”.
Veamos en qué contexto dijo esto Jesús.
“Si tu mano te fuere ocasión de caer, córtala;
mejor te es entrar en la vida manco, que teniendo
dos manos ir al infierno, al fuego que no puede
ser apagado.
Donde el gusano de ellos no muere, y el fuego
nunca se apaga.
Y si tu pié te fuere ocasión de caer, córtalo;
mejor te es entrar a la vida cojo, que teniendo dos pies
ser echado en el infierno, al fuego que no puede ser apagado,
donde el gusano de ellos no muere y el fuego nunca se apaga.
Y si tu ojo te fuere ocasión de caer, sácalo; mejor te es entrar
en el Reino de Dios con un ojo, que teniendo dos ojos ser
echado al infierno,
donde el gusano de ellos no muere, y el fuego nunca se apaga.
Porque todos serán salados con fuego, y todo sacrificio será
salado con sal.
Buena es la sal; mas si la sal se hace insípida, con qué la
sazonaréis?
Tened sal en vosotros mismos; y tened paz los unos con los otros.”
                                                                                       Marcos 9: 43- 50.

Tened sal en vosotros mismos y “todos” serán salados con “fuego” Marcos 9:49. La indicación todos te está incluyendo a vos y a mí? “Sacrificio” Será salado con sal. “ Teorema difícil de resolver! Si no entramos en su dimensión o en la dimensión que fue dicho.
Consideremos que está hablando de Personas y Sacrificio. Todos! Serán salados con fuego. Los salados con fuego entran en un lenguaje plural mientras que la palabra sacrificio que emana del mismo versículo está expresada en singular.
                            Personas, muchas = Todos.
                              Sacrificio, uno, sólo uno.
Sin embargo ambos son salados = Y buena es la sal. Marcos 9:50
En el relato de Marcos 9, habla de la sal como la de un saladero, como la de una industria, donde se trabaja para la conservación del producto para llegar a buen término.
El Reino no es un producto de oferta y demanda, EL REINO ES “SER” ser algo, ser sal en este caso.
“Tened sal y tened luz, andad en tanto que
tenéis luz.”
                                                          Juan 12: 35

Y en Lucas habla del mismo elemento (sal ), como una capacidad interna en las personas en el orden del Reino de Dios, la sal no es para otra cosa, que para adueñarnos juntamente con Jesús del Reino de Dios, característica de la sal en su Reino, cómo poseerlo?
En el sermón de la montaña osó decirle a la multitud:
“Vosotros sois la sal”
                             Lucas 14:34-35

Algunas lecturas teológicas son duras, en querer establecer que mientras estaba en el monte, al cual fue conmovido a ir por la multitud, se pretende establecer, cuándo lo hacía con la multitud y cuándo hacía sus paréntesis, para hablarles solamente a sus discípulos. Cuando ese sermón, fue dado a quienes lo conmovieron, “que fue una gran multitud.”
No fue al monte a darle clase a sus discípulos.
“Y viendo la gente subió al monte porque
tuvo compasión de ella.”
                                          Mateo 14:14
“Y saliendo Jesús de la barca vio una gran
multitud y tuvo compasión de ellos”

Jesús tuvo la autonomía de enseñar a la multitud, cómo se establecería el Reino de Dios en la tierra.
Observemos: que Jesús sale en la barca desde Galilea, en donde acababa de asistir al entierro de Juan el Bautista. No de cuerpo presente, pero sí con el amor que unía a Jesús con sus discípulos y con Juan el Bautista a quien sus discípulos acababan de darle sepultura.
Buen momento para tomarse una barca e irse al otro lado del río, mientras las gentes en multitud exigían alguna respuesta a todo lo ocurrido, posiblemente la gente apesadumbrada por los acontecimientos en medio de muchos testimonios de obras tanto de Juan como de Jesús, necesitaban que Jesús en esa hora explicara algo- se subió a la barca con el fin de apartarse de la multitud, posiblemente por los acontecimientos que moverían su tristeza como hombre que era, pero el apartamento no duró mucho. Pues mientras El iba por agua, la gente se le adelantó por tierra y lo esperaban a su arribo de la barca. Cuando Jesús vio el cuadro, tuvo compasión de ellos y subió al monte hacia ellos para sostenerlos en esas horas de glorias pero de sorpresas, ¡habían matado a Juan! Jesús no tardó en abrir su boca, mateo 5:1, en sanar a los que estaban enfermos, y enseñar que hay otra cosa mas allá que el sistema y la manera de pensar que tenemos los humanos, cuando no contamos con elementos y argumentos que provienen del reino de Dios. Supuestamente comenzó con otro tema, no se introdujo en lo anecdótico de la dura experiencia que estaba experimentando,  de las cuales nos valemos nosotros en muchas conversaciones, sino que comienza a llenar los vacíos que la multitud tenía por tal acontecimiento; ni menciona lo sucedido, es bajo, aunque produce dolor, no iba Jesús a detenerse a hablar de la muerte, cuando ya había enseñado sobre quien era su autor.
Llenar vacíos, de interrogantes, tal vez de broncas que experimentaba la multitud que lo seguía pero tiene El en su interior dar vuelta el trasfondo de la cosa. El comienza hablando de los dichosos en la tierra y a desarrollar las bienaventuranzas hasta llegar entre ellas a “vosotros sois la sal y vosotros sois la luz.”

Capítulo II

“Y yo si fuere levantado de la tierra; a todos atraeré a mí mismo.” Juan 12:32
“Ahora está turbada mi alma; ¿y qué diré?
¿Padre,  sálvame de esta hora? Más para esto
he llegado a esta hora.
Padre glorifica tu nombre. Entonces vino una
Voz del cielo: Lo he glorificado, y lo glorificaré otra
vez.

 Y la multitud que estaba allí, y había oído la voz,
Decían que había sido un trueno. Otros decían:
un ángel le ha hablado.
Respondió Jesús y dijo: No ha venido esta voz por
causa mía, sino por causa de vosotros.
Ahora es el juicio de este mundo; ahora el  príncipe de
este mundo será echado fuera.
Y yo si fuere levantado de la tierra, a todos atraeré a
mi mismo.”
                                                          Juan 12: 27 -32

Según la historia registrada de Jesús, El acababa de pedir el asno o pollino que necesitaba para entrar en Jerusalén, cuando va haciendo su camino de montaña, ve desde arriba a toda la gente que lo esperaba; conocía de ellos, sus intentos, preocupaciones, intereses, etc. Pero nadie se hallaba conectado con El, sus discípulos todavía no entendían ese momento de Jesús, El era  un “solo de aquellos.”
La cosa dispar entre los grupos que lo esperaban mas la disparidad con el alma de Jesús era atroz, y El manifiesta; “turbada está mi alma, pero para esto he llegado hasta aquí.”
No cambiaba el parecer de Dios, estaba instalado en esa montaña.
El lloró pero no aflojó, se angustió pero no enjugó sus lágrimas cambiando su visión, su visión del cielo, su visión de Dios el Padre. Este estado de Jesús se confundía con el sentir unánime, a la revelación de Dios, aceptando que el Padre le daba la facultad de atraernos en sí mismo, no importaba la confusión de los grupos, se fortaleció en contar con la unanimidad “en sí mismo.”
Mientras El con sus ojos físicos veía los pocos o los nadie, que pudieran comprender su vivencia cargada de lágrimas y angustia, sus ojos espirituales veían el “a todos atraeré”, lleva implícita una instancia, desconocida en muchos casos, por causa de que hay personas que no tienen en su  revelaciones o visiones de parte de Dios. Pero podríamos decir que una revelación tiene una fuerza y una presión interna, no es una impresión mental, (sino que en una manera fácil de explicarlo), diríamos que se imprime en todo el ser, y, aunque pasen los años esa impresión queda intacta para siempre, por eso es que los profetas no tuvieron tantos temas en sus revelaciones, tenían un sólo tema central, que trabajaban y hablaban de el toda la vida, a manera de sostenimiento de la palabra hasta ser ejecutada.
Lo que el Padre quiso mostrarle en esa hora es que “a todos atraeré a mí mismo”, Juan 12: 32.
En esta visión a Jesús se le imprimieron muchos, Dios lo acompañó con un número sin fin de hombres, mujeres, niños, que con poder los tomaría en sí mismo.
Mientras tanto los diferentes grupos políticos y religiosos, contaban con que (el líder) sería para ellos. Había unos que decían hosanna, mientras tanto otros decían: ¡ Maestro hacelos callar! Otros circunspectos decían: ¡Que desalineados para presentar un reino! “Nosotros sí sabemos de orden, y estamos acordes a El para establecer un reino.” Oh! Qué casualidad, los que dijeron esto eran los religiosos de la secta de los fariseos, (mas o menos los dueños del templo.) Mientras tanto Jesús, que era uno, pero se sentía llevar en sí mismo a toda la humanidad. “Jesús era uno y eran muchos.” Un sentir espiritual que lo hizo apuntar hacia el templo, preparando su látigo, da soltura a su enfado o ira, y echa a todos los que usaban la casa de Dios para comprar y vender. Mateo 21:12. “Jesús una persona en la carne, Jesús muchos en el Espíritu.” De esta manera así entró al templo, porque al Padre así le pareció, “que entrara conmigo y con vos a sacar a los ladrones del templo.” Creo que la visión de los ojos espirituales de mi Jesús, veía  toda una humanidad al unísono con El, que al Padre le plació, dárselos en sí mismo, para que entráramos a sacar los ladrones del templo.
No solamente sacó a los vendedores sino que El se quedó en el templo, El se adueñó del lugar; diríamos con términos de nuestro lenguaje actual, que hizo (una toma del templo), y comenzó dentro de el a predicar y a atender a todos los que tenían necesidades de todo orden, Mateo 21:14.
Cuando echó a los comerciantes fue para tomar El ese lugar. Este lugar era de El “con la muchedumbre en sí mismo” 

Capítulo III
¿Cómo se atrevería Jesús a decir “vosotros sois la sal”, si El no nos hubiese llevado en sí mismo? ¿Cómo diría que somos la sal si no nos tendría en sí mismo? ¿Cómo diría que somos la sal si no nos hubiese visto en sí mismo?
El tema de la sal comienza en Marcos 9:38-50
“Juan le respondió diciendo: Maestro, hemos visto
a uno que en tu nombre echaba afuera demonios, pero él
no nos sigue; y se lo prohibimos, porque no nos seguía.
Pero Jesús dijo: no se lo prohibáis; porque ninguno hay
que haga milagro en mi Nombre que luego pueda decir
mal de mí.
Porque el que no es contra nosotros, por nosotros es.
Y cualquiera que os diere un vaso de agua en mi Nombre,
porque sois de Cristo, desierto os digo que no perderá su
recompensa.
Cualquiera que haga tropezar a uno de estos pequeñitos
que creen en mí, mejor le fuera si se le atase una piedra
de molino al cuello, y se le arrojase en el mar.
Si tu mano te fuere ocasión de caer, córtala; mejor te es entrar
en la vida manco, que teniendo dos manos ir al infierno, al fuego
que no puede ser apagado, donde el gusano de ellos no muere,
y el fuego nunca se apaga.
Y si tu pié te fuere ocasión de caer, córtalo; mejor te es entrar a
la vida cojo, que teniendo dos pies ser echado en el infierno, al
fuego que no puede ser apagado, donde el gusano de ellos no
muere, y el fuego nunca se apaga.
Y si tu ojo te fuere ocasión de caer, sácalo; mejor te es entrar en el
Reino de Dios con un ojo, que teniendo dos ojos ser echado al infierno,
donde el gusano de ellos no muere, y el fuego nunca se apaga.
Porque todos serán salados con fuego, y todo sacrificio será salado con
sal.
Buena es la sal mas si la sal se hace insípida, ¿con qué la sazonaréis?
Tened sal en vosotros mismos y tened paz los unos con los otros.”

                                                                                         Marcos 9:38-50
Todos somos sal potencialmente, y esto es por la voluntad del Padre Dios, revelada a su Hijo. Hasta aquí hemos visto la sal, manifestada desde el punto de vista de Dios en su esencia y en sus proyectos. Ahora miraremos la sal desde el punto de vista de la voluntad humana o según nuestras decisiones: Tomamos como primer dato que la sal puede desvanecerse, o sea que contamos con la posibilidad; de sal viva o sal desvanecida.
“ Buena es la sal, pero si la sal se desvaneciere, con qué vamos a salar?: No vale mas para nada, ni para la tierra, ni para el basural (muladar).”
Cuando Jesús declara que todos son salados con fuego, está diciendo muchas cosas y comienza así: Hablando de un lugar espiritual donde “el gusano de ellos no muere”, está enseñándonos a ser sal para protegernos de ese gusano que nunca muere.
Posiblemente sea éste pasaje de la biblia y de las enseñanzas del maestro, el que menos nos invite a pensar en el, como por ejemplo sí el salmo 23 al igual que todas las promesas que son muy de nuestro agrado, pero este pasaje tiene la reflexión posiblemente mas difícil que nos haya dejado. (No tiene la capacidad de inspirarnos pero sí de acomodarnos, en un lugar.) Y muchas veces nosotros con sus mismas enseñanzas minimizamos el poder salvador de su sangre, sin tener en cuenta que vendrían a ser, demandas para nosotros, que en realidad no lo son porque El mismo nos da la una y la otra cosa, porque todo está concentrado en El, “…por El todo fue hecho.”

Primer reflexión:
Nos encontramos con uno que en tu Nombre echaba afuera demonios y se lo prohibimos.
Porqué? En su respuesta hallamos una enseñanza para todos los tiempos.
“Ninguno hay que haga milagro en mi Nombre que luego pueda decir mal de mí.”  Esta expresión nos arroja luz, sobre nuestras tendencias de únicos correctos. Está enseñándonos a ver su enfoque, y es que el reino de Dios goza de una gran amplitud. Además de enseñarnos el misterio espiritual de quienes nunca podrán decir mal de El.
El “en sí mismo” llevaba una cuota tan especial de amor y justicia que al recibir su visión se fue al templo a limpiarlo, para que no seamos engañados y el decía en su ira “mi casa es casa de oración es…” Limpió la casa visible para los pueblos, que debían ir a ese lugar a tener comunión con Dios, oración sincera, adoración que salga del alma, y cantos de loor, “estábamos y pertenecíamos a un tiempo nuevo el sí mismo de Jesús.” ¡Éramos uno solo con El! Os atraeré a mí mismo.
El hombre que echaba afuera demonios, fue encontrado por la calle haciéndolo, no era uno del templo, mucha gente siguió a Jesús y todo el que quería entrar en sus misterio podía, y podemos, en el sí mismo de El, “… porque el que no es contra nosotros por nosotros es, y cualquiera que diere un vaso de agua en mi Nombre porque sois de Cristo, no perderá su recompensa.”                

Sal:
“Cualquiera que haga tropezar a un pequeño que cree
en mí, mejor le sería atarse una piedra de molino al cuello
Y arrojarse al mar.”
Y sigue diciendo si tu mano, si tu pié, si tu ojo, te fuere ocasión de caer, córtala o córtalo. Aquí El no está suponiendo o está bajo una visión espiritual. Este es un tema de estrategias para que nadie se confunda: ¿Qué hacemos nosotros los en sí mismo con El? Cuando Jesús hace referencia a la mano, al pié y al ojo, no habla de ellos como un pecado en sí mismo ni como motivo que nos da la ocasión de caer.
Lo tan estricto de su recomendación, de córtala, por ejemplo la mano, Es una razón que viene dentro de un misterio; mejor te es entrar en la vida sin una mano que por quedarme con las dos manos, no pueda entrar a la vida, como si ya fuera esto: la puerta del infierno abierta en dirección obligatoria.
¿Cómo se manifiesta ese lugar destinado a los que no se privaron de algún miembro de su cuerpo por razones espirituales?
“Fuego que nunca se apaga. Y el gusano
de ellos que no muere.”
                                            Marcos 9:44

Jesús por tres veces repite enfáticamente la característica fuego y la característica gusano. Entre estas dos capacidades del lugar que nos espera, si no tomamos las precauciones ya descriptas.
Fuego:
Parece ser una capacidad universal, sin dar razones de su origen o sus propiedades, pero si hace referencia para quiénes es destinado.

Gusanos:
Aquí hay una diferencia: que no la tiene el fuego pues aquí aclara tres veces, que el gusano de ellos? ; los gusanos tienen dueño, el gusano de “ellos” no muere.

Es como si cuando hablamos del fuego, estuviéramos hablando de algo inevitable, algo así natural donde va el pecado junto con el pecador, sin darle simplicidad a la palabra fuego y tomándolo como algo muy universal, pareciera ser que caer “ocasión de caer” tuviera dos destinos, uno el fuego, y otro la sangre de Jesús tomándolo como un concepto neo testamentario absoluto. Se puede entender que el fuego no es una salida obligatoria sino una salida natural donde la sangre de Jesús opera interfiriendo para evitar ese destino.
Pero el gusano no es lo mismo: pues la oposición a este es la sal, podríamos decir que el fuego tiene una capacidad eterna y la sal tiene una capacidad terrena.
Jesús hace referencia a la sal, porque primeramente habla de gusanos, la sal está estrechamente vinculada al gusano, como manera o como única manera de protegernos de el.
¿Por qué? Porque todos serán salados con fuego. Los todos o esos todos del “en sí mismo” de Jesús: ¡Toda la humanidad, por El “en sí mismo” ha sido salada con fuego!
La palabra fuego en una de sus acepciones aquí está haciendo referencia a una jugada de fe: Fuego es la jugada de Jesús de venir a este mundo, pasar por la cruz y todo lo que ella encierra, ES SU FUEGO LO QUE NOS SALÓ, El decía:
“Fuego vine a echar a la tierra; ¿y qué quiero,
si ya se ha encendido? De un bautismo tengo que ser
bautizado; y ¡ cómo me angustio hasta que se cumpla!”
                                         Lucas 12:49-50
El metió el fuego en la tierra, y El mismo tuvo que pasar por ese bautismo, que fue el de la jugada imperante que hizo por todos nosotros, los que estábamos (todos) los de “El sí mismo”.
Ahora veamos que el gusano, es de ellos. ¿Quiénes? No podríamos dar un nombre mas exacto que el de, espíritus opositores a Jesús, podríamos llamarlos “anticristo”, es anticristo, no es antihumano. Ese anticristo que a veces buscamos en una persona o en una institución son los que trabajan en nosotros contra Jesucristo.
Cuando Jesús decía que El era un amigo porque nos contaba todas las cosas, aquí nos cuenta un misterio de las esferas espirituales, para darnos estrategias de vida. El habla de su propio saladero, con ese nos saló a todos, ( anti-gusano), y no sólo que saló nuestras personas sino que también nos asegura que todas nuestras estrategias, jugadas y ofrendas, algunas llegando al punto del sacrificio, están saladas con sal. ¿Qué gusano puede malograr tu creencia, tu fe o tu fe con tus obras? Ninguno: pues ellas ya están saladas con sal. No hay una obra tuya a favor de Jesús que alguien pueda dejar en vano, “ya están saladas con sal”, ( anti-gusano), ya está conservado de tal manera para quedar intacto para siempre, así como fue registrado en el libro de las memorias del trono de Dios. Malaquías 3:16-17.
Todas tus actitudes de corazón y entregas en su Nombre están “saladas con sal”.
El hijo de Dios, y el que es sincero en su Nombre, “Nombre de Jesús”, nunca tendrá motivos para arrepentirse de todo lo que hizo para su Reino, nunca podes creer que alguno o alguien haya podido desvanecer de alguna manera lo que hiciste por el Rey o por el Reino: “Todo sacrificio o toda entrega de ofrenda a El está salada con sal; (no llegan los gusanos).
Sigue diciendo Jesús ¡qué buena que es la sal! ¿pero qué pasa si ella se pone insípida?
¿Con qué sazonaréis? Y El mismo contesta: Tened sal en vosotros mismos.
Esa sal que ya tenemos por la jugada que hizo por nosotros, se puede poner insípida, puede perder sus valores naturales y agrega Jesús, que si esto sucede, no sirve mas para nada, sino para el basural y pregunta Jesús ¿con qué sazonaréis?, ¿con qué vas a salar la tierra?
Aquí se refiere a la sal como una capacidad que por El hemos recibido, en un carácter universal: “Vosotros”, la multitud que estaban delante de El cuando hablaba, y la multitud de todos los tiempos.
En nosotros está el que pueda ponerse insípida, sal sin gusto, sal para nada.
Tenemos la seguridad de que todos han sido salados con fuego, y esto es por la obra de El? Depende de nosotros poner ese salero a su disposición, pues está dependiendo de nosotros, la insipidez: por eso El amorosamente dijo: “Tened sal en vosotros mismos” versículo 50.
El Reino de Dios, no es para aquellos dependientes; el Reino de Dios, te provee de la sal (es proveedor) pero nos manda a retenerla viva, es una interacción, El y nosotros. Tened sal en vosotros mismos, cada uno y todos aquellos que llevó en sus hombros en “En el sí mismo”. Nos da luz y nos exhorta a conservar nuestro propio salero, “vosotros mismos”, no esperar bendiciones por colgados o dependientes sino por la interacción de nuestro propio salero, y que con tu propia sal sales la tierra, sales a tus iguales. Y recuérdales que en principio ellos también son la sal de la tierra, sal de saladero que no dejará avanzar los gusanos que puedan operar en tus manos, en tus ojos o en tus pies, gusanos que están dispuestos a tomar, un miembro nuestro, para no soltarlo o soltarnos nunca más y así hacernos perder la gracia divina del “sí mismo”.

CapítuloIV
La sal de Marcos capítulo 9, y la sal de Lucas capítulo 14, están expuestas en distinto contexto, siempre sí, refiriéndose al Reino.
“Grandes multitudes iban con El; y volviéndose
les dijo: 
Si alguno viene a mí, y no aborrece a su padre, y madre,
y mujer, e hijos, y hermanos, y hermanas, y aún también
su propia vida, no puede ser mi discípulo.”
Y el que no lleva su cruz y viene en pos de mí, no puede
ser mi discípulo.
Porque ¿quién de vosotros queriendo edificar una torre,
no se sienta primero y calcula los gastos, a ver si tiene lo
que necesita para acabarla?
No sea que después que haya puesto el cimiento y no pueda
acabarla, y todos los que lo vean comiencen a hacer burla de él,
diciendo: Este hombre comenzó a edificar, y no pudo acabar.
¿O qué rey, al marchar a la guerra contra otro rey, no se
sienta primero y considera si puede hacer frente con diez mil
al que viene contra él con veinte mil?
Y si no puede, cuando el otro está todavía lejos, le envía una
embajada y le pide condiciones de paz.
Así, pues, cualquiera de vosotros que no renuncia a todo lo que
posee, no puede ser mi discípulo.
Buena es la sal; mas si la sal se hiciere insípida, ¿con qué sazonará?
Ni para la tierra ni para el muladar es útil; la arrojan fuera.
El que tiene oídos para oir, oiga.”
                                                                         Lucas 14:25-35.
Referencias: Mateo 10:37-38; Mateo 16:24; Marcos 8:34; Lucas 9:23; Lucas 18:29-30; Filipenses 3:7; Hebreos 11:26; Mateo 5:13; Marcos 9:50; Mateo 11:15.
   
 
 En Marcos 9, la sal es para entrar y asegurarnos un lugar en el Reino “ Sal Viva”, la sal de Lucas 14, instaura el orden a seguir en el Reino o el orden que se seguirá en este Reino que El estaba informándonos, ubicándonos en lugar de discípulos.
Comienza hablando de “aborrecer”, veamos con exactitud el significado de esta palabra:
(En el mundo de las aves está relacionado con el abandono del nido.)
Antes hemos hablado de una mano, un pie y un ojo, y ahora hablamos, no de nosotros en nuestras propias dificultades, sino que pone un orden desde lo externo.

PARIENTES, TORRE A EDIFICAR (PROYECTO DE UNA TORRE), Y GUERRA A ASUMIR (POR GUERRA O POR PAZ)
“ABORRECER”: Padre, madre, mujer, hijos, hermanos, hermanas, y aun su propia vida.
Muchas veces; cuando una persona tiene una dolencia o una aflicción, le hemos escuchado decir: Esta es la cruz que me toca llevar y a eso que nos pasa le hemos puesto el nombre de cruz, y con resignación decimos ¿Qué vamos a hacer? , ¡Cada uno tiene que llevar su cruz! 
Primeramente decimos que Jesús, no está hablando de la vida secular, cuando dice llevar su cruz, está hablando de personas espirituales que han trasvasado los límites de la carne para entrar en el “sí mismo de El o diríamos en su esencia”. Son personas que han elevado sus espíritus al punto de poder hacer abandonos de los seres con quien ha estado ligado cuando no pertenecía al Reino. Cuando nosotros canalizamos este tema, por la medida del amor terrenal, nos vamos equivocando mucho, porque Dios, que es Amor, es el autor de esta receta. El abandono de nuestra “propia” es el tema difícil de la humanidad, que no resuelve, y vive en un eterno fariseísmo, (hace como que…) pero no puede dejar su “propia”. ¿Qué es su propia?
Estamos formados psicológicamente por conceptos humanos y muy variados, nos pasa desde que nacemos, conceptos: de tíos, abuelos, autores de literaturas, padres, revistas, diarios, radio, televisión, internet. Todo esto nos ha formado, con mas o menos madurez, pero todo esto ya ha quedado establecido, muy dentro nuestro, donde, halagos, premios, felicitaciones, buenas notas como alumnos, o como empleados, nos han dado como una especie de columnas, que sostienen nuestro ego de “mejores”, toda esa formación, ayudada por los conceptos humanos de Freud y los grandes de la psicología, hacen de nuestra vida, un templito que siempre apuntamos a mejorarlo y por mas ruin o vida desordenada que tengamos, siempre encontramos, aunque entre medio de muchas culpas, la manera de endiosar un poquito mas a nuestro ego.
En uno de los tratamientos de adicciones tratábamos a un precioso muchacho, pero tenía por debilidad abrir cajas fuertes, (era su especialidad entre el grupo de ladrones.) Cuando él lo contaba, lo hacía de una manera tan natural, y con detalles de inteligencia, robustecidos de tanta perfección con que lo hacía y ejecutaba… Un poco más, y terminábamos felicitándolo…Hablaba de su templito a quién él amaba mucho, aunque era muy ruin lo que hacía, también lo reconocía, pero cuando hablaba de sí mismo era un… Crac… aunque también decía, tengo que cambiar. Sabía y reconocía sus males, pero amaba su templito.
También las personas de buenas conductas, tienen sus templitos (su propia).
También los simples tienen su templito (su propia), y se gozan y resuelven toda su vida en soy un buen…algo, jardinero, empleado, lavo muy bien la ropa, plancho como nadie, hago tortas que son únicas, etc. Es nuestro templito. (La propia).
Cuando Jesús dice, “el que no deja su propia”, está hablando de tu templito.
A veces hemos trabajado mucho con el evangelio del arrepentimiento y muy poco se ha trabajado en ese tema en el que Jesús hace énfasis en varias ocasiones. Dejar el templito es dejar la PROPIA.
Esta es la “cruz”, arrear con nuestra propia voluntad, para meternos en la voluntad suya.
La voluntad nuestra por ser lo que es, voluntad, nunca Dios la va a avasallar, Dios tiene el máximo de los respetos a su voluntad creadora y a nuestras libertades que el nos proveyó.
Por eso Jesús plantea muy claro qué es su Reino, para que no te confundas y decidas equivocadamente.
Cuando tu propiedad íntima no puede ser dejada, es porque todavía no has trasvasado, todavía no encontraste el móvil que te conduzca a trasvasar, y no trasvasamos: “macaneamos”.
Cuando Jesús nos propone atraernos a su esencia, no es una posibilidad, es un hecho que lo podemos alcanzar cuando cargamos en nuestros hombros el templito como cruz. A Jesús la cruz lo llevó a la muerte, y nos está poniendo sobre aviso que nuestro templito, nuestra propia o nuestra cruz nos lleva al mismo lugar.
“Toma tu cruz y seguime”, la llevarás a veces con alguna incomodidad, pero muchas y las más de las veces será con mucha felicidad. No nos damos cuenta cuanto pesa nuestra cruz, hasta que no entramos en la dimensión de su esencia, hasta que no entendemos el “os atraeré a mí mismo”.
El poder que hay en el lugar espiritual de ser su igual, no hay con qué cosa pudiéramos compararlo.
Llevar su cruz, es el salto más alto y precioso que pudiéramos dar en esta tierra.
Hemos sacado nuestra propia cruz de adentro, para llenar adentro de lo nuevo, para  llenar adentro de su gracia, para llenar adentro de su voluntad: ¡Hemos trasvasado!.
El estado en su esencia tiene el máximo de las responsabilidades, y te puede pasar que El te indique edificar una torre, o ir a una guerra, no está mas la propia. Ahora que andamos en su voluntad, nos pueden llegar imprevistos de parte de “Su propia” y no de “nuestra propia”. Y habrá que salir a enfrentar y nos dará el orden de cómo hacerlo en su esencia. Cálculos en las medidas, cálculos de gastos, cálculos de guerra para ganarla peleando o ganarla por la paz.
Jesús sigue subiendo la demanda en el versículo 33 de Lucas 14, “si no renuncia a todo lo que posee” no podemos ser sus discípulos. Son renuncias, que resolviendo con nuestra mente, son casi imposibles, hay un estado, es el de su voluntad, no es uno de los temas de tu vida, es el de su voluntad. Y aquí coloca su sello; “buena es la sal, pero si se hace insípida, ¿con qué vamos a sazonar? ¿y si la sal no está viva? ¿qué reino vamos a anunciar? O de qué despojos internos vamos a convidar?; si no entramos en su propia, nunca podremos ser sal. Si no llenamos los requisitos del Reino, aunque hayamos sido salados a fuego para poder salar la tierra, si no llenamos nuestra vida de su esencia que por gracia del Espíritu Santo podemos hacer, entraríamos en la insipidez, de que no vale más para nada, de que no es útil ni para la tierra ni para el basural (muladar) “es arrojada fuera”.
Hay una fuerte esencia de El en nosotros, nos saló con sacrificio, solamente arrojándonos a su amor podremos concientizar.

“Os atraeré a mí mismo”

“Dejá tu propia”
“La gloria que me diste yo les he dado para
que sean uno así como nosotros somos uno,
yo en ellos, tú en mí para que sean perfectos
en unidad, para que el mundo conozca que
tú me enviaste, y que los has amado a ellos
como también a mí me has amado.” 
Juan 17:22                                      Jesús.

             

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