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¿Qué hacemos?

Si los cristianos callamos aquí, en tiempos de estos tratos que hacen nuestras autoridades, éstas que son elegidas por nuestro propio voto, haciéndonos encontrar con una falta total de respeto por nosotros, “el pueblo”, el mismo con que se trata nuestra constitución, el mismo con que se tratan nuestros orígenes y la misma falta de respeto a nuestra tradición de hombres machos, como es el gaucho argentino, encargándose no se quiénes, de disminuirlo en los programas de televisión más vistos.
 Hombre de tierra adentro que demostró agallas para andarla, hombre de soledades  camperas en cientos y cientos de kilómetros en donde un gaucho a caballo, éste que recorre los kilómetros, pasó a formar parte del paisaje ¡y allá adentro bien adentro del campo! ¡y en ningún lado más! Esta es la opinión de los que pasan por la ruta en auto, y los que llevan adelante los programas mediáticos más famosos que para elevar su rating, el hombre pasó a ser mujer, y la mujer “...” si es que algunos de los dos quieren triunfar.

Tenemos en nuestra historia el bravo varón del tango, que sujetaba a su hembra a su sola palabra, pero no solo eso, también le cantaba, le servía y tomaba parte con sus cachorros, así los llamaban a sus niños.
Este hombre mismo que luchó con bueyes, zorros, pumas, tigres, chanchos salvajes y otros, que rompían la siembra y mataban la producción de carne, para así levantar ¡nuestras tierras y nuestra nación!

No sólo fue el gaucho del pasado, sino que ahora aunque hay muchas máquinas de la cual se sirve el productor, esta lucha campera no cambió para el hombre, las máquinas solo cambiaron para el capital.
Hombres que montan al sol, con lluvias, fríos y vientos, conservando su sector de tierra como se lo han encomendado. Hombres que pueden domar un potro jugándose su vida en valerosa expresión de bravura y coraje, hombre que canta a la china, hermosas y bravas mujeres que acompañaron y acompañan a sus hombres en ese estilo gauchesco de campo adentro. Retirados del bullicio y los centros comerciales. Que tienen capacidad y ayudan a carnear un ternero o a carnear un chancho, o a limpiar los animales que puede cazar mientras realiza sus labores. ¡Bendita Patria Argentina! ¿Qué han hecho de vos? ¿Quién nos quitó a los bravos del novecientos? ¿Quién nos quitó a los caudillos con sus montoneras patrióticas? ¿Quién nos quitó a los héroes que siempre fueron loados por los ciudadanos de esta hermosa patria?

Cómo es que tenemos para entretenernos por t.v. a dos hombres que se besan tratando de mostrar que son el boom!? ¿Cómo los cristianos podemos escuchar que se objete que primero está la constitución y después los evangelios? Cuando nuestra constitución se basó en los evangelios, cuando nuestra tradición es que no nos apartemos de ellos, “¡qué falta de respeto, qué atropello a la razón!” a nuestra constitución y a los hombres que juraron ante Dios por ella, y a los que juran hoy a Dios por ella.

No se equivoquen que Dios no es un papelito que se lleva el viento, sino que El hizo los cielos, la tierra, el mundo y los que en el habitan: la fundó sobre los mares y la afirmó sobre los ríos ¿Y quién subirá a su monte?

Nos es oportuno recordar esta frase. Ante quién juran nuestras autoridades, a quienes nos enseñaron a respetar en nuestras escuelas, la ¡tan hermosa invocación de nuestra constitución que dice! “Invocando la protección de Dios, fuente de toda razón y justicia, ordenamos, decretamos y establecemos esta constitución para la Nación Argentina.”

Reflexionando frente a ésta y otras verdades de nuestra nación, le dedico a mi patria y a nuestros hombres gauchos que se juegan por ella, la zamba “Lloraré”.



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